El último y el primero.
«El hombre de la casa es el último que se acuesta y el primero que se levanta»,
me dijo mi madre con tono serio y aleccionador.
Yo, pese a ser la figura masculina, era solo un adolescente que en aquel momento no captó del todo el alcance, la repercusión ni la responsabilidad de aquella afirmación.
Como tantas otras de sus frases, consejos y sugerencias, esta me ha acompañado a lo largo de la vida, sirviéndome de guía y construyendo una sólida base de principios y forma de actuar.



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