La maquillista








Un momento entre pinceles


Carla tiene 12 años. Hace tiempo que se interesa por los colores, los brillos, las brochas y esos secretos suaves del maquillaje, como si cada trazo en un rostro pudiera contar una historia.


Esa tarde, mientras la luz entraba tibia por la ventana, su madre se sentó frente a ella. Carla preparó todo con la seriedad de una profesional y la delicadeza de una niña que juega a ser grande. No hubo palabras técnicas ni instrucciones. Solo miradas, sonrisas, y la ternura de esas manos pequeñas que, por un instante, parecían conocer el arte de embellecer el mundo.


Cuando terminó, su madre se miró al espejo y sonrió. No solo por el resultado, sino por el gesto.

Carla había hecho algo más que maquillarla: le había regalado un instante de complicidad, de cuidado, de amor.





Comentarios

Entradas populares