Con la policía sueca
Tener un incidente con la policía puede tener sus connotaciones, en este caso fue con la policía sueca…
Me levanté temprano en la mañana y como parte del proceso de aseo, me afeité la cabeza… error (de los buenos, de los que…).
Había recibido una citación de la policía sueca y quería estar a tiempo para el asunto que requería mi presencia.
Luego de recoger el pequeño papel de una máquina que indicaba el tipo de asunto, me senté en un banco con acceso visual a la pantalla en la que se iban anunciando el orden de los números.
Cuando por fin tocó mi turno, me dirigí a la cabina correspondiente donde una joven agente policial me esperaba. A solicitud suya le entregué mi documento de identificación y ella me pidió que me parara frente a la cámara fotográfica.
Ahí empezaron los problemas, pues ella trataba de tomarme la fotografía y el reflejo de las luces en mi cabeza hacían inservible la foto. La agente me dijo:
—Tu cabeza brilla más que la bola de una discoteca…
Y allí mismo ambos estallamos en una risa que se prolongó por varios segundos. Cuando recuperamos la compostura, ella decidió disminuir la intensidad de las luces, tomó la foto… y quedó satisfecha.
La foto de mi pasaporte estaba lista.
Cada vez que rememoro aquel día, me río a carcajadas.




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