¿ Eres Waldo ?
Hace apenas seis meses, Waldo, un hombre cubano de 33 años, dejó atrás las calles bulliciosas de La Habana para mudarse a Estocolmo, Suecia. La decisión no fue fácil; la calidez del trópico y la familiaridad de su entorno contrastaban con la fría lejanía de Escandinavia. Sin embargo, Waldo buscaba nuevas oportunidades y una vida diferente para él y su pequeña familia.
En La Habana, Waldo estaba acostumbrado a un acceso limitado y controlado a Internet. Las conexiones eran lentas y caras, y solo podía navegar libremente durante las pocas horas que lograba en la oficina de correos, siempre bajo la vigilancia del gobierno. La información llegaba filtrada y la experiencia era frustrante. Soñaba con un mundo donde la información fluyera libremente, pero no podía imaginar cómo sería esa realidad.
Todo cambió el día que aterrizó en Estocolmo. Después de instalarse en su nuevo apartamento, Waldo conectó su computadora a la red Wi-Fi de alta velocidad. En cuestión de segundos, tuvo el mundo a su alcance. No había restricciones, no había ojos vigilantes, solo una vasta extensión de conocimiento y entretenimiento esperando ser explorada.
La primera noche, Ernesto se sentó frente a la pantalla, sintiendo una mezcla de emoción y abrumo. ¿Qué debía buscar primero? Decidió comenzar con algo sencillo: noticias de Cuba sin censura. Leyó artículos de medios independientes, descubriendo perspectivas y verdades que nunca había imaginado. Luego, exploró sitios de noticias internacionales, abriéndose a eventos globales con una profundidad y claridad que jamás había experimentado.
A medida que la noche avanzaba, Waldo se permitió disfrutar de placeres simples que siempre había deseado: ver videos musicales en alta definición, explorar tutoriales para mejorar su inglés, y finalmente, perderse en documentales sobre historia y ciencia. Lo que antes era un privilegio restringido, ahora era una experiencia cotidiana.
Esa primera noche se extendió hasta la madrugada. En menos de nueve horas, Waldo pasó de un mundo de restricciones a uno de posibilidades infinitas. La transición no solo cambió su percepción de la información y el entretenimiento, sino que también transformó su visión de lo que podía ser su vida en este nuevo país.
Con el amanecer, Waldo apagó su computadora y se asomó a la ventana, observando cómo la luz del sol de medianoche pintaba el cielo sueco. Se sintió agradecido y lleno de esperanza. Sabía que la libertad que ahora disfrutaba en la web era solo un reflejo de las nuevas oportunidades que tenía ante él. En Estocolmo, más allá del frío y la distancia, Waldo. encontró un nuevo hogar donde podía ser verdaderamente libre.
Yo, Saúl Pérez Valdés, soy « Waldo »
¿ Y tú quién eres ?





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