Mi jueves, mi oasis. Parte 1.

Uno de mis días favoritos de la semana. Durante las temporadas de otoño, invierno y primavera, mi rutina laboral empieza muy temprano, y lo que para muchos pudiera considerarse fastidioso, para mí es una bendición porque termino de trabajar más temprano. A las 03:30 abro los ojos y me quedo quieto en la cama para salir del sopor del sueño. 

Quince minutos más tarde intenta, infructuosamente, sonar la alarma de mi teléfono; la apago unas centésimas de segundo antes. Casi nunca he necesitado alarmas para despertarme.


Concluido el ritual de aseo —ducha y afeitado— ungido con crema y perfumado, me visto, calzo, agarro mi mochila, que muchos consideran enorme (realmente lo es), donde cabe lo mucho y lo poco, incluso mi desayuno y mi almuerzo. 


Salgo a recorrer los casi novecientos metros que existen entre la puerta de entrada y salida del sitio donde vivo y la estación del metro.



Comentarios

Entradas populares