Abril, viajes, buceo…
En abril crucé de nuevo el Océano Atlántico.
Hace 21 años lo hice desde Cuba, como emigrante.
Este 2026 lo hice desde México, como turista.
Me siento extremadamente feliz, con el alma llena de gratitud y satisfacción, a pesar de ciertos inconvenientes que en nada opacaron la grandeza de este viaje.
Aunque oficialmente no era un viaje de buceo, me di el gustazo de realizar nueve inmersiones: excelentes, irrepetibles… y dos de ellas en sitios muy especiales que estaban en mi lista de lugares soñados para bucear.
Pero abril también me trae recuerdos tristes.
Hace cuatro años, mientras buceaba y aprendía nuevas técnicas en Krk, una isla croata, mi instructor no sobrevivió.
La celebración por mis cuatro certificaciones de buceo, correspondientes a sus respectivos cursos, no pudo realizarse. La sombra luctuosa de su partida oscureció lo exitosa que había sido mi estancia.
Sin embargo, su nombre en dos de mis certificaciones es un recordatorio perenne del hombre que fue: padre orgulloso, esposo, instructor, y alguien de quien aprendí tanto.
¡Muchas gracias!
Comentarios
Publicar un comentario