¡ Cojo , suelta la botella!
El grito de los asistentes a la sala de cine, era la válvula de escape ante la frustración por la interrupción de la proyección de la película casi siempre en su punto más álgido.:
Acusábamos y/u ofendíamos al proyeccionista de ser
Cojo, ofensa sin fundamento pues nunca supimos quién era el que proyectaba la peli de turno y muchísimo menos que estuviese bebiendo ( alcohol , ron u otra bebida espirituosa durante la proyección), así que aquello de
«Suelta la botella» aunque en aquel entonces pudiera parecer gracioso era ofensivo….
En los cines cubanos de los años 70, 80 y 90, la proyección de películas era una experiencia bastante distinta a la tecnología digital moderna de hoy. Durante esos años, predominaban los proyectores de películas de 35mm, aunque en ocasiones también se utilizaban formatos de 16mm, especialmente en cines más pequeños o en proyecciones educativas y comunitarias.
Ignorantes todos, lejos estábamos de saber que la interrupción de la película respondía a diferentes factores:
Dificultades Técnicas:
Debido al desgaste natural del material, era común que las películas se rompieran durante la proyección. Esto requería que el proyeccionista reparara rápidamente la película, usualmente usando cinta especializada o un empalmador para unir los extremos rotos.
Problemas de sincronización del sonido: Los proyectores más antiguos podían tener problemas para mantener el sonido sincronizado con la imagen. Esto podía ser particularmente problemático con equipos que no estaban bien mantenidos.
Calidad de la imagen: Con el tiempo, las películas podían rayarse o desgastarse, lo que afectaba la calidad de la imagen proyectada. Además, la acumulación de polvo y suciedad en la lente del proyector también podía disminuir la claridad de la imagen.
Fallos mecánicos:Los proyectores mecánicos tenían varias partes móviles que necesitaban mantenimiento regular, como engranajes, correas y motores. La falta de repuestos y mantenimiento adecuado podía llevar a fallos mecánicos que interrumpían las funciones .
A los proteccionistas de las salas de cine….
Que no eran cojos ni bebían alcohol durante las horas de trabajo.
¡Muchas gracias!






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