Inicio de temporada

Era el 4 de mayo, las 10:34 de la mañana. Un día inusualmente cálido para Suecia en esta época del año, con el termómetro marcando 17°C. Perfecto para dar inicio oficial a mi temporada de buceo. 


El lugar escogido, Björkvik havsbad, lucía casi desértico cuando nuestro minibus de Stockholms Dykcenter se deslizó sobre la grava del estacionamiento. 

Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que otros entusiastas del buceo, pertenecientes a diversos clubes, comenzaran a llegar.


El mar se presentaba tranquilo, como un espejo bajo el sol naciente, creando el escenario perfecto para la preparación de mi equipo al igual que mis tres alumnos. Aquel día era crucial para ellos, pues realizarían las inmersiones necesarias para completar sus cursos de Flotabilidad Perfecta bajo mi supervisión directa. Además, iniciaríamos el curso de navegación y el de traje seco.

Nuestra primera inmersión duró 22 minutos y descendimos hasta los 12 metros de profundidad, donde la temperatura del agua caía a unos fríos 4°C. Como guía, llevé al grupo hasta un lugar especial donde una escultura metálica de un alce se yergue en el fondo, un testigo silencioso de las profundidades marinas.

Durante las siguientes dos inmersiones, mis alumnos se esforzaron y lograron cumplir con todas las exigencias para recibir sus certificados. Con cada respiración subacuática, se acercaban más a dominar el arte de la flotabilidad, esencial en el buceo. 

Finalmente, emergimos con el orgullo de los objetivos alcanzados y el sol aún brillando sobre Björkvik havsbad, un reflejo del éxito de nuestro día bajo el mar.

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