Cubanosuecando el verano
De aquí las parrilladas : salchichas, chuletas, pollos, verduras y todo lo que se pueda poner encima.De allá : el roncito, los Mojitos, Cuba Libre ( el cóctel , la otra está pendiente), la música salsa, bailar casino y rueda de casino.
En esta fusión culinaria y cultural, imaginemos una parrillada única donde Suecia y Cuba aportan lo mejor de sus tradiciones para crear una celebración vibrante y deliciosa.
De Suecia:
- La Comida: La mesa se llena con salchichas variadas, algunas al estilo tradicional sueco, otras de reno ahumado para un giro local exótico. No faltan las chuletas de cerdo, marinadas en eneldo y mostaza, y el salmón, un clásico del norte, que se asa lentamente al lado de las brasas. Las verduras no se quedan atrás, con platos como pimientos asados, calabacines y espárragos, todo sazonado con hierbas frescas.
- Bebidas:La cerveza sueca, rubias y refrescantes, perfectas para la tarde al aire libre. También, una selección de aguas frescas con sabores como frambuesa y menta, bebidas típicamente suecas durante el verano.
De Cuba:
- La Comida: Junto a las parrilladas suecas, encontramos el pollo marinado en mojo criollo, cargado de ajo, naranja agria y especias que hacen bailar el paladar. Además, plátanos maduros que se caramelizan en las brasas, aportando un dulce perfecto al final de cada bocado.
- Bebidas y entretenimiento: El ron cubano es el rey de la fiesta; mojitos cargados de lima y hierbabuena, Cuba Libre bien equilibrados con su toque de lima, y quizás una variante de caipirinha usando ron en lugar de cachaça. La música salsa llena el ambiente, invitando a todos a moverse al ritmo de la música, con clases improvisadas de baile casino y rueda de casino entre amigos y familiares.
La Escena:
La parrillada se transforma en una fiesta vibrante donde la música salsa y los sonidos de sartenes y risas se entremezclan. Las luces de papel cuelgan sobre los invitados, y a medida que el sol se pone, la energía no decae.
Suecos y cubanos, y todos los presentes, comparten historias y risas, aprendiendo unos de otros mientras disfrutan de un festín que celebra lo mejor de dos culturas increíblemente distintas pero unidas por el amor a la buena comida y la buena compañía.
Esta es una parrillada que no solo satisface el apetito, sino que también alimenta el alma con su riqueza cultural y su alegría compartida.






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