Ya era hora
Esto se ha puesto interesante.
El aumento de la temperatura disminuye la cantidad de ropa para ponerse y estar abrigado.
Más calor menos ropas.
Los opuestos se suceden unos detrás de otros cuando del estado del tiempo se trata en esta región del planeta y otras con similares climas .
En Suecia, el armario es un ente vivo que tiene más estados de ánimo que una estrella de telenovela. Cuando el termómetro sube, los suéteres empiezan a despedirse, susurrando un melancólico "vi ses snart" (nos vemos pronto), mientras se retiran al fondo del armario. Los pantalones largos hacen reverencias, dando paso a sus parientes más cortos y aventureros.
Los gorros y guantes, esos fieles compañeros del invierno, celebran una ceremonia de despedida cada primavera, prometiendo volver tan pronto como el sol se dé la vuelta. Mientras, las sandalias, que han pasado meses bajo camas y dentro de cajas, salen desempolvándose, listas para tomar el sol tanto como los propios suecos.
El verano en Suecia es el momento de brillar... literalmente. La gente aprovecha cada rayo de sol, porque en esta región del planeta, el sol de medianoche es un espectáculo que no se puede ignorar. El humor surge en los parques y playas, donde verás a un sueco en shorts y camiseta, cargando aún su chaqueta 'por si acaso'. Porque, en Suecia, uno nunca sabe cuándo el tiempo decidirá seguir el guión de una comedia dramática y cambiar el escenario completamente.




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