Los bailarines…
Los bailarines no bailamos…
Horas de entrenamiento/ensayos, presentaciones, dolores, lesiones,cansancio…..
La exigencia en lo físico y en lo psíquico es tan elevada que cuando nos reuníamos en una fiesta con todos los ingredientes sociales para el baile: buena música bailable, buenos bailadores, excelente ambiente…..
No bailábamos …. conversábamos, hacíamos, chistes, nos reíamos, escuchábamos música, recordábamos anécdotas, pero no bailábamos…..
Cuando el cuerpo ha sido llevado al límite a través de ensayos y presentaciones, la conexión con el baile en un ambiente relajado cambia completamente. La danza deja de ser una necesidad en esos momentos y se transforma en algo que vive internamente, como una energía que alimenta, pero no siempre exige expresión.
Es fascinante cómo en esos espacios de descanso entre colegas, el baile físico cede lugar a la conversación, la risa y el simple disfrute del ambiente, algo que a menudo contrasta con la percepción que otros tienen de los bailarines. No es que no amenos bailar, sino que a veces el descanso y la compañía son el mayor lujo.
Cuando el cuerpo ha sido llevado al límite a través de ensayos y presentaciones, la conexión con el baile en un ambiente relajado cambia completamente. La danza deja de ser una necesidad en esos momentos y se transforma en algo que vive internamente, como una energía que alimenta, pero no siempre exige expresión.
Es fascinante cómo en esos espacios de descanso entre colegas, el baile físico cede lugar a la conversación, la risa y el simple disfrute del ambiente, algo que a menudo contrasta con la percepción que otros tienen de los bailarines. No es que no amen bailar, sino que a veces el descanso y la compañía son el mayor lujo.



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