El cormorán submarinista
Estaba en Mallorca, buceando con los chicos del Caraja Club. (Por cierto, en algún momento tengo que contarles por qué se llaman Caraja… pero eso es otra historia).
La inmersión había sido bastante tranquila. Ya habíamos “hecho agua”, como dicen ellos, y habíamos bajado hasta los 30 metros. Todo iba bien. Uno de los chicos del club, Jeremy, consumía poquísimo aire. Después de casi 45 o 50 minutos de inmersión, él todavía tenía medio tanque lleno, mientras que yo ya andaba casi en la reserva.
Estábamos subiendo lentamente cuando, a unos 19 metros de profundidad, algo me llamó la atención. No era un pez. Tenía plumas. Era un ave.
Por un instante, pensé que mi mente me estaba jugando una mala pasada. Pero no, ahí estaba: moviéndose con una soltura increíble, como si llevara toda su vida bajo el agua. Todo indicaba que estaba cazando.
Más tarde me explicaron que se trataba de un cormorán, un ave que bucea a grandes profundidades para atrapar peces. Pero en aquel momento, con la sombra del animal deslizándose en el azul, fue un impacto mayúsculo. Un ave a 19 metros de profundidad, nadando tan libremente como cualquier pez.
Impresionante.
En el buceo uno espera ver peces, corales, quizás algún pulpo si hay suerte… ¿pero un cormorán submarinista? Eso sí que fue una sorpresa.





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