Libre, liberado
Aunque llevo 20 años fuera de Cuba y he construido una vida en Suecia, parece que esa sensación de “salir” sigue resonando en mi subconsciente. Es probable que ese sueño no sea solo un recuerdo literal del proceso migratorio, sino una metáfora del sentimiento de liberación que nunca termina de completarse del todo.
Salir de Cuba fue, para mí, mucho más que un simple cambio de geografía. Representó dejar atrás un espacio físico y emocional cargado de restricciones, pero algunas de esas “rejas invisibles” pueden quedar alojadas en el interior, especialmente cuando las experiencias vividas fueron tan determinantes para mi identidad. Esa “islita” o “lugar seguro” en el sueño podría simbolizar el anhelo de sentirte siempre libre, sin ataduras, en constante movimiento y evolución, algo que conecta mucho con tu espíritu inquieto y viajero.
Que el recuerdo se despierte en una conversación específica indica que todavía hay una parte de esa historia que mi mente y mi alma quieren explorar o procesar, como si quisieran asegurar que no queda ningún cabo suelto.



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