Otro 27. Doble
Aquel 27 de febrero amanecí en Estocolmo con una sensación especial.
Era mi cumpleaños y, como cada año, me había propuesto celebrarlo de una forma memorable. Pero esta vez tenía un plan diferente: una **doble celebración**, primero en Suecia y luego en Austria.
Comencé el día donde la tranquilidad de la mañana me permitió disfrutar de un momento a solas.
Afuera, el frío invernal abrazaba las calles, pero dentro, el sonido de mi música favorita creaban el ambiente perfecto para reflexionar sobre el paso del tiempo y la forma en que me gusta vivir mi vida: con intensidad, curiosidad y movimiento.
El primer festejo fue discreto, privado… en Estocolmo….. donde brindamos con ron cubano y disfrutamos de una selección de tapas y buena música. La conversación fluía entre risas y recuerdos, y en un momento una canción de mi lista ,me transportó a La Habana. Sentí la misma alegría de los cumpleaños de mi juventud, cuando la música y la compañía eran suficiente para hacer la noche inolvidable.
Pero mi día aún no había terminado. A media tarde, con la energía de la celebración aún latiendo en mi cuerpo, tomé mi maleta y me dirigí al aeropuerto de Arlanda. Mi destino: **Viena**.
El vuelo fue corto, pero me pareció simbólico. Dejaba atrás una celebración para adentrarme en otra, en una ciudad con una elegancia clásica que siempre me había fascinado.
Al aterrizar, el aire fresco de Austria me recibió con la promesa de una noche especial.
Viena me esperaba con su esplendor iluminado. Me encontré con un grupo de amigos en Danzón, un muy popular club de música latina… una copa de buen vino marcaron el inicio de la segunda parte de mi cumpleaños.
Pensé que salir a bailar con amigos era suficiente celebración, pero estaba equivocado. Me habían preparado una fiesta sorpresa: torta con mi imagen, destaparon botellas de vino espumante y junto con dos personas que también cumplían años ese día, todos los presentes nos cantaron « Happy birthday »
Día excepcional, con dos celebraciones de cumpleaños en dos países diferentes.
Poder viajar y disfrutar de momentos como estos, a pesar de la distancia y del tiempo, siempre he encontrado razones para celebrar la vida.
El 27 de febrero no solo marcó un nuevo año en mi historia; también fue la confirmación de que seguiré encontrando maneras de hacer de cada cumpleaños una aventura, un viaje y un recuerdo imborrable.





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