¿Roto?
Cada vez que escucho a alguien decir “Voy a arreglarme para salir”, me entra una pequeña inquietud. ¿Acaso esa persona está rota? ¿Se habrá desarmado como un mueble de IKEA y ahora necesita un destornillador para volver a su estado funcional? No sé, pero yo, que me considero una persona en perfecto estado de fábrica (con algunos kilómetros recorridos, pero sin piezas sueltas), prefiero decir simplemente que me preparo para salir.
Porque, vamos a ver, uno no se arregla como si fuera un reloj descompuesto. Lo que hago es ducharme, vestirme, perfumarme y, si acaso, echarme una última mirada al espejo para asegurarme de que todo está en su sitio. ¿Eso es “arreglarse”? Para mí, es más bien una puesta a punto, como cuando un coche pasa por el lavado exprés antes de salir a la carretera.
Y claro, está el otro detalle: hay quienes, en su proceso de “arreglo”, tardan tanto que pareciera que en realidad están en un taller mecánico, esperando que les cambien el aceite, alineen las ruedas y les hagan un repintado completo. Yo, en cambio, sigo la filosofía de la eficiencia: si ya estoy listo, no hay más que hacer.
Así que, desde mi punto de vista, y con el debido respeto a quienes sienten que necesitan “arreglarse” antes de salir, yo simplemente me preparo. Porque roto no estoy… y si algún día lo estuviera, dudo que un peine y una chaqueta sean la solución.






Comentarios
Publicar un comentario