Deuda culinaria

 Casi siempre me lo encontraba cocinando pollos al estilo jerk en un tanque de metal que había sido cortado longitudinalmente y convertido en parrilla. 

La parte inferior era la base en cuyo fondo se colocaba el carbón, a continuación la rejilla sobre la que cocinaban a fuego lento varios pedazos de pollo . 

La parte superior del tanque era la tapa que ocasionalmente se cerraba para aumentar la temperatura y que el efecto del jerk fuera más intenso.



Él, joven jamaicano, agradable y en constante estado de felicidad y relajación debido a los efectos del cannabis.

Siempre me saludaba afablemente con 

« Ya’ man »

Me ofrecía una porción de pollo sin obligación de pago en ese momento.

Y al dar el primer mordisco a la carne, mis papilas gustativas y mi cerebro iniciaban un delicioso viaje a lo desconocido y delicioso de la comida jamaicana.

El hecho se repetía con frecuencia…..

Un día justo antes de entrar a bañarme en el mar vi a un chico cocinando langostas a la parrilla al estilo jerk.

Emocionado  por la posibilidad de probar lo que se veía como un delicioso manjar, le pedí que me vendiera una de las langostas….

Sorry, man….

Su  negativa, iba cargada de algo de lamentación, pero nada se podía hacer al respecto.

Ya las langostas formaban parte de un encargo de algunos turistas.

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