Encuentros.
Sencillamente cada uno de estos encuentros ha cambiado mi vida para siempre.
Estar bajo el mar, rodeado de tiburones, delfines, ballenas y mantas, es sumergirse en un poema viviente, donde cada estrofa es una corriente y cada rima, el eco de un mundo antiguo.
En esta danza submarina, los tiburones tejen versos de respeto y majestuosidad, recordándonos la fragilidad de nuestra existencia.
Los delfines, con su alegría contagiosa, son metáforas de la libertad, invitándonos a fluir con las mareas de la vida.
Las ballenas, con su inmensidad, nos hablan en prosa profunda sobre la sabiduría ancestral y los misterios que aún yacen en las profundidades de los océanos y de nosotros mismos.
Las mantas, con su elegante vuelo bajo el agua, son como pinceladas de un artista, dibujando caminos de gracia y belleza inefable. En este encuentro, el mar se convierte en un espejo, reflejando la inmensidad de la naturaleza y la pequeñez del ser humano, invitándonos a un diálogo silencioso lleno de asombro y humildad.
Tiburones en Jamaica, Thailandia, Egipto,Filipinas y Maldivas
Delfines en Egipto y Gran Canaria.
Mantas en Maldivas
Ballenas: Thailandia
Tiburones ballena en Filipinas











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