¿ Envidia o curiosidad?
Llegué a las oficinas de Cubana de Aviación ubicadas en la calle La Rampa, en El Vedado, La Habana, Cuba.
Mi intención era tan sencilla como recoger mi pasaje de avión entre La Habana y Estocolmo.
Comprobé que existía un pasaje a mi nombre con origen y destino definido.
Me acerqué al mostrador cuando la pizarra anunció mi número y le hice saber a la chica sobre mi intención.
Confiando en su intuición le dije que se trataba de un pasaje Habana-Suecia.
La noté un tanto incómoda al no encontrar mi nombre.
Le dije Habana-Estocolmo…. se le iluminó el rostro y ahí comprendí que su puesto de trabajo había sido obtenido por razones distintas a su competencia para el cargo.
Se relajó cuando encontró mi pasaje, pero, se le volvió a ensombrecer el rostro y con una mueca de incredulidad me preguntó:
« ¿ One Way ?»
Solo tenía pasaje de ida.
Mi visa era por dos años, pero la rubia que en un tiempo había sido despampanante y que ya se estaba apagando y todo iba cediendo ante la fuerza de gravedad, no lo sabía .
« ¿ Qué visa tu tienes ?» me increpó con tono de incredulidad, suspicacia y con una mueca un tanto desagradable.
Saqué mi pasaporte y lo abrí en la página donde estaba impresa la visa de colores tornasolados .
La rubia que en un tiempo había sido y ya no era ….. enmudeció .
Me entregó mi pasaje.
Volteé mi espalda y la dejé detrás como hago con todo lo negativo que detecto en mi vida.




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