¿ Adolescente?
Daniela celebraba su encantadora fiesta de quince años en la barriada del Cerro, justo al doblar de la esquina de Tejas, cerca del estadio de béisbol apodado "Latino" y el parque de La Normal.
Danelia , la hermana menor de Carmencita y la hija primogénita de Ciso —un apodo cariñoso derivado de Narciso, quien era amigo soldador de mi madre—, brillaba esa noche.
Con apenas 7 años, creo que aquella fue mi primera inmersión en una fiesta de adolescentes. Me encontraba ataviado con un pantalón de campana, un pulóver azul cielo de cuello suave y unos mocasines marrones que me hacían sentir más grande, más parte de ese mundo deslumbrante de los mayores.
La música de los Bee Gees llenaba el aire, envolviéndonos en la melódica pregunta de "How Deep Is Your Love". Bajo ese hechizo sonoro, tuve el honor de bailar con Daniela.
En aquel instante, el tiempo y el espacio parecían distorsionarse, creando una burbuja de pura magia a nuestro alrededor.Ese momento se quedó grabado en mi memoria como el dulce preludio de lo que sería la adolescencia: un torbellino de fiestas, música que tocaba el alma, ilusiones tejidas con la más fina de las esperanzas, desilusiones que enseñaban, corazones a veces rotos pero siempre resilientes, y sobre todo, una alegría incontenible que solo se podía expresar bailando.
Aquella noche, sin saberlo, di mis primeros pasos hacia ese mundo vibrante, guiado por la luz de los quince velas de Daniela.







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