De hockey sobre hielo .
Me gustan los deportes ….
Mi compadre me invitó a presenciar un partido de hockey sobre hielo entre AIK y Djurgården, un verdadero clásico acá en Suecia .
El partido se celebraría en Globen, una espectacular arena deportiva cuya cúpula es un signo distintivo de la ciudad.
Globen, oficialmente conocido como Avicii Arena, es una estructura imponente y uno de los edificios más emblemáticos de Estocolmo. Su cúpula blanca es reconocible desde cualquier punto de la ciudad, como si fuera un faro moderno que simboliza tanto la cultura como el deporte sueco.
Al entrar, te rodea una sensación de grandeza, con sus graderíos que parecen abrazar la pista de hielo. Las luces frías del hielo contrastan con la calidez de las multitudes en las gradas.
El ambiente en las tribunas era electrizante, cargado de pasión y rivalidad histórica entre los hinchas de AIK y Djurgården. Los cánticos resonaban en todo el recinto, creando una atmósfera vibrante, donde cada jugada generaba aplausos o suspiros. Los aficionados de ambos equipos, vestidos con los colores de sus clubes, ondeaban banderas, mientras algunos tocaban tambores o soplaban vuvuzelas, intensificando la emoción. Momentos de tensión en el hielo se reflejaban en el público, con estallidos de emoción que hacían temblar las gradas.
El partido comenzó con una energía imparable. Desde el primer momento, los jugadores de ambos equipos patinaban con velocidad, generando oportunidades de ataque. Djurgården tuvo el control inicial, dominando la posesión y llegando peligrosamente al área de AIK. El portero de AIK, sin embargo, fue clave en los primeros minutos, bloqueando disparos certeros que arrancaron aplausos y suspiros de alivio entre los hinchas aurinegros.
El momento decisivo llegó en el tercer período. Con el marcador empatado y el tiempo agotándose, AIK consiguió un power play tras una falta crucial de Djurgården. El equipo aprovechó la ventaja numérica, moviendo el puck rápidamente entre los jugadores, hasta que un disparo desde la esquina golpeó el poste y entró en la red. El público del AIK enloqueció, mientras los seguidores de Djurgården quedaban en silencio, visiblemente frustrados.
Con el pitazo final, los jugadores de AIK celebraron la victoria, abrazándose en el hielo mientras su hinchada coreaba sin cesar, sabiendo que habían ganado uno de los clásicos más emocionantes en la historia reciente. Las gradas se convirtieron en una fiesta para los de AIK, mientras Djurgården, cabizbajo, aceptaba la derrota.








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