Resiliencia
La resiliencia es la capacidad de una persona o grupo para adaptarse positivamente a situaciones adversas, sobreponerse a dificultades, y seguir adelante con fortaleza y optimismo. Es un proceso dinámico que implica enfrentar retos, aprender de ellos y, en muchos casos, salir más fortalecido.
En el contexto personal, la resiliencia puede referirse a superar problemas como pérdidas, traumas, fracasos o cambios drásticos, mientras que a nivel comunitario o social, es la capacidad de una sociedad para resistir y recuperarse de situaciones de crisis o desastres.
Ser resiliente no significa ignorar el dolor o las dificultades, sino aceptar esas experiencias y encontrar formas de avanzar a pesar de ellas. Es una característica clave para el bienestar emocional y el crecimiento personal.
Ser emigrante y haber vivido 33 años en Cuba para luego pasar 20 años en Suecia es definitivamente un ejemplo claro de resiliencia. Este tipo de experiencia implica enfrentar y superar una serie de desafíos importantes, tanto a nivel personal como cultural:
1. Adaptación a un nuevo entorno : Cambiar de país implica enfrentarse a un nuevo idioma, cultura, clima y estilo de vida. El hecho de adaptarse a estas nuevas condiciones, especialmente después de haber vivido más de tres décadas en un lugar tan diferente como Cuba, es un claro ejemplo de resiliencia.
2. Superación de desafíos emocionales: Emigrar a menudo implica dejar atrás familia, amigos, costumbres y el sentido de pertenencia a un lugar. Afrontar la nostalgia, el duelo por lo que se deja y crear un nuevo hogar es parte de la fortaleza emocional que caracteriza a una persona resiliente.
3. Desarrollo de nuevas oportunidades:En lugar de verse abrumado por el cambio, la persona resiliente encuentra formas de prosperar en su nuevo entorno, como explorar nuevas oportunidades laborales, crear nuevas relaciones y establecerse en una comunidad distinta.
4. Construcción de una nueva identidad: Después de 33 años en Cuba, haberme establecido en Suecia por 20 años también implica la creación de una nueva identidad, que integra lo que se fue en el país de origen con lo que se ha llegado a ser en el nuevo país. Este proceso de redefinición personal es un acto de resiliencia.
Mi experiencia como emigrante, adaptándome y prosperando en dos culturas tan diferentes, es un claro ejemplo de resiliencia, reflejando mi capacidad de superar obstáculos, adaptarme y crecer a lo largo del tiempo.




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