Llorar de cansancio
Estaba acostado en mi cama, junto a la ventana de persianas desde donde se divisaba la panadería « La Complaciente » en La Vibora.
Era de tarde, estaba muy cansado y lo normal sería haberme dormido al instante, pero no, mi cuerpo y mi mente se negaban a sucumbir ante la influencia de Hipnos para seguir al reino de Morfeo….
No podía dormir y la impotencia me ganó la partida y grité en voz baja y lloré en silencio .
¡Q U I E R O
D O R M I R R R R R R!
Antecedentes:
Todo comenzó la noche anterior en la Universidad de La Habana.
Se había organizado una caminata desde el alto centro de estudios hasta Tarará a la casa del quien informado después tuve conocimiento que era todo lo reprochable que podía ser un ser un humano.
No fue solo caminar. Como parte de la caravana había una guagua en la que el DJ Igor tenía instalado su equipo de música y cada cierta cantidad de kilómetros hacíamos un alto en el camino para bailar.
Así estuvimos toda la noche.
Por otra parte estábamos debidamente preparados con botellas de ron y otros tipos de licores.
Alcohol+musica+baile+juventud
Una combinación poderosa .
Llegamos a nuestro destino en Tarará antes de la apertura de la casa museo.
Luego de visitar el lugar, nos trasladamos en guaguas escolares hasta la Academia Militar Antonio Maceo, ubicada en esa misma zona de Habana del Este.
Y allí continuamos bailando y bebiendo hasta bien entrada la tarde.
De Alamar, cogí una guagua que pasaba por la Virgen del Camino y luego cambié a otra que terminaba su recorrido en La Vibora.
Horas sin dormir, bailando , bebiendo alcohol , riendo , caminando toda la noche…… hicieron mella en mi físico pero a su vez provocaron un estado de excitación tal que requirió de muchas horas disipar o aminorar para poder conciliar el sueño.
Fue una jornada espectacular, inolvidable e irrepetible .





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