Gratitud

 El poder de la gratitud

(fragmento del diario del viajero)


A veces no se trata de llegar a un destino, sino de detenerse, mirar alrededor y decir: gracias.


Gracias por el silencio que me acompaña cuando nadie más puede.

Gracias por el cuerpo que sigue andando, aunque a veces duela.

Gracias por el cielo que cambia de color sin pedirme permiso, y aun así, me regala belleza.

Gracias por cada orilla en la que he descansado los pies, por cada rostro que me ha sonreído sin conocerme.


Aprendí que la gratitud es un refugio. No niega la tormenta, pero me permite encender una vela dentro de ella.

Es mi brújula cuando no entiendo el mapa.

Es el hilo invisible que une mis días buenos con los difíciles.


He sido muchas versiones de mí mismo en estos caminos, pero en todas, cuando me pierdo, hay una palabra que me devuelve el rumbo: gracias.




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