La broma

 


La broma 

Estaba esperando  el transporte de lo ruta cuatro hacia La Habana Vieja.

La parada estaba medio atestada de potenciales pasajeros…. Yo también lo era.

 Que el transporte llegara era un hecho futuro e incierto, pero que llegara en tiempo (¿?)….. allá en la isla maravilla-surrealista-no me lo puedocreerpuescreeteloqueesasi todo puede pasar.

Antídoto contra el estrés de la incertidumbre: salir con mucho tiempo de antelación. Un viaje por la capitalina ciudad desde mi punto de origen hasta El Parque de La Fraternidad, tomaría una media hora. 

Yo salía de casa con dos horas de antelación 

« por si las moscas »


En ese estado de cosas y siendo el caso de la habitual demora, coloque en el piso mi portafolio que entre las preciadas cosas que tenia eran varios expedientes judiciales que en mi condición de Abogado Defensor había estado revisando para realizar mis Conclusiones Provisionales.

Los expedientes junto con las copias debían entregarse en tiempo ante las Salas correspondientes, en este caso del Tribunal Provincial Popular de Ciudad de La Habana.


El lapso entre dejar el portafolio en el piso y  t r a t a r de recogerlo fue corto, pero lo suficiente para que no estuviera allí.


Había desaparecido, alguien lo había cogido. 

Preocupación-pánico-decepción -¿quévoyahacerahora….?

¡ Ay Dios mío !


Pero el causante de mi estado me estaba mirando a unos metros de mi, se me acercó, me miró fijamente a los ojos mientras me devolvía el portafolios y me dijo


« Como mismo lo tomé yo, cualquier otro lo hubiera hecho»

« N U N C A dejes tus cosas en el piso i fuera de tu vista»


Era mi padre que más que una broma me dio una de las lecciones  más importante de mi vida .




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