Tía Julia y Mariano

 






 

Tía Julia y Mariano 


Los visitábamos en su casa en Luyanó.

Era una casa en altos.

Una desvencijada escalera con un pasamanos que dejó pasar sus mejores años.


Tía Julia era una anciana de raza negra, delgada , de mirada tierna y cansada por el paso de los años…

Mariano, su compañero de vida, su esposo, era un mulato , con un poco más de viveza en el andar pero igual de anciano. 

Lo recuerdo vagamente, con su sombrerito, camisa recién planchada, camiseta con botones de nácar, zapatos negros y pantalón beige.

Tía Julia se mecía en el sillón y miraba hacia la puerta ventana de persianas estrechas.

Afuera el sol brillaba una mañana sabatina en la barriada de Luyanó.

La calzada de Jesús del Monte, nos anunciaba que el tiempo les estaba ganando la pelea.




« Ven acá mi sobrino »

Y me espantaba un beso en la mejilla….


Por esa misma mejilla, al momento de escribir esto, están deslizándose lágrimas de nostalgia, de añoranza, de gratitud.

Tía Julia me regaló su recuerdo para llevarlo conmigo toda la vida.

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