Dilema
Qué pasará con lo que dejo atrás ?
En un mecanismo de autodefensa nunca me hice esa pregunta.
Cuando la partida era inminente empecé a guardar y bloquear recuerdos de situaciones y personas apegadas a mi por una u otra razón: familiar o sentimental.
¿ Qué pasará con ellos ?
Tampoco me atreví a hacerme esa pregunta.
La decisión tomada era drástica y las consecuencias para todos también se moverían en esa línea.
Después de nueve meses viviendo dentro de ella y treinta y cuatro a su lado, mi decisión apartaba a mi madre de su hijo más pequeño.
Era necesario e inevitable para mi crecimiento personal.
Personas que me querían de corazón sufrieron mi partida; derramaron lágrimas, sintieron angustia, impotencia…. no se podía hacer nada…. de momento.
Había que esperar a mi regreso, para un posible reencuentro, temporal, corto, efímero, lindo y duro, alegre y triste.
En eso tampoco pensé….
Cuando decides emigrar, no puedes mirar atrás ….
El riesgo es elevado. En el mejor de los casos te estancas en un volver constante al lugar de donde la vida te empujó. Hay quienes no lo superan y la nostalgia, la angustia, la melancolía se unen y les ganan la pelea.
No lloré…. cuando me fui…
Tampoco cuando mi madre murió….
Cuando dejé atrás todo sentimiento de amor, cariño ….
Me llevé algunos recuerdos, pero no el alma que estaba vinculada a esos seres.
Me fabriqué una coraza, un alma nueva que me sirviera para vivir sin mi gente, con otras gentes, otra cultura, otro clima, otros retos.
Para empezar de cero tenía que desgarrarme el alma.
Es un proceso doloroso de por vida.
Solo la coraza nos ayuda a soportarlo.
Y ese es mi signo de mano de Orula.
Es mi destino….


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