Un domingo cualquiera. Parte 2

 


Un domingo cualquiera. Parte 2.


…. o un sábado…

Ya había hecho la compra de los productos agrícolas en el mercado de Cuatro caminos: riñones de cerdo en el matadero, una pernil de carnero ( mi madre y yo lo preferíamos antes que la carne de cerdo); vegetales, hortalizas, legumbres….

Llegaba a casa sobre las 09:00 a.m. y como todo un aprendiz de carnicero, deshuesaba el pernil, sacaba filetes de carne, troceaba los huesos… todo eso con el acompañamiento musical de un buen bolero de Vicentico Valdés o de Benny Moré o un cha cha chá de la Orquesta de Enrique Jorrín o un son sabrosón de la Orquesta Aragón.



Limpiaba la casa…. Ya para ese entonces mi madre se incorporaba a los trajines hogareños, me sustituía en la cocina , más bien tomaba el mando de las acciones para comenzar a preparar el almuerzo y yo me iba a la tienda en dólares para comprar cervezas para nosotros y algo más fuerte para mi: ron.




Almuerzo a lo Yeya, de lujo, delicioso, suculento , especial, inigualable, irrepetible….


La jornada vespertina me la pasaba solo, escuchando otro tipo de música, a oscuras, disfrutando, unos tragos de ron o vino…




Mi madre se había ido a bailar a la peña del Danzón.


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