La peña del folclórico.

 Encantos y Ritmos del Conjunto Folclórico Universitario.

En el corazón vibrante de la Casa Estudiantil Universitaria, también conocida como la Casa de la FEU, se desplegaba un tapiz de tradición y alegría: la peña del Folclórico. 




Era un espectáculo mensual que se adueñaba de los jardines, donde la arquitectura señorial se entrelazaba con la exuberancia tropical para crear un escenario idílico.

Como acto principal, nuestro Conjunto Folclórico Universitario destilaba el alma de Cuba en cada actuación, revelando lo mejor de nuestro repertorio. 



La ocasión se tornaba aún más grandiosa con la presencia de luminarias del folclor, bandas de renombre internacional como Yoruba Andabo, Clave y Guaguancó, y Los Muñequitos de Matanzas que enriquecían la tarde con su arte consagrado.

Este encuentro artístico, programado con astucia para coincidir con la cercana peña del Callejón de Hammel, ofrecía a los entusiastas del folclor un doble banquete cultural cada domingo. 




Con un módico precio de entrada, los veinte pesos abrían la puerta a un microcosmos de sabor cubano, desde bocadillos ligeros hasta suculentos platos criollos, sin olvidar la cerveza fría que brindaba un brindis a la amistad y a la hermandad cultural.

En este refugio de tranquilidad y civismo, celebrábamos la riqueza de nuestras tradiciones, alcanzando el clímax cuando los Iremes de la sociedad secreta Abakuá daban paso a la Columbia, tan eterna como la luna sobre la isla.

Y cuando el folclor cedía el testigo, la música cubana invadía la pista de baile.

 Una fiesta espontánea brotaba como el perfecto cierre de un día encantado, dejando a espectadores, bailarines y artistas por igual sumidos en el resplandor de una jornada inolvidable.



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