Turismo Estudiantil. Región occidental.

 Temporada veraniega, años de estudios universitarios y turismo estudiantil iban de la mano, al menos conmigo.

Me invitaron a la provincia de Pinar del Río. Esta vez no era a trabajar en una vega de tabaco, levantarme de madrugada con bajas temperaturas o sufrir largas y agotadoras jornadas laborales sin percibir un salario. Suerte de esclavitud moderna a la que fuimos sometidos miles de jóvenes cubanos.

Esta vez iba como turista, a medias, porque nos hospedaríamos en un internado, el Instituto Pedagógico de Pinar del Río, pero disfrutaríamos de las ofertas turísticas de la provincia.

El Valle de Viñales




El Valle de los Molinos 




El Orquideario  de Soroa 




Visita al Valle y mural de la prehistoria 




Paseo en bote por la Cueva de El Indio



Salto de Soroa 



A estos sitios el ciudadano cubano común con suficientes recursos económicos puede acceder, pero hubo un sitio completamente distinto, distante y exclusivo.

Se accedía por vía marítima y cuando se trata de este medio de transporte existe un estricto control por parte de los militares.

La Federación Estudiantil Universitaria tenía un acuerdo con las Fuerzas Armadas para permitir a estudiantes seleccionados poder abordar las embarcaciones y navegar con rumbo a 

Cayo Levisa 

un pequeño y pintoresco cayo ubicado en la Provincia de Pinar del Río, Cuba, conocido por sus playas de arena blanca y aguas turquesas cristalinas, lo que lo convierte en un destino perfecto tanto para los amantes del sol como para los entusiastas del buceo. Este cayo, parte del Archipiélago de los Colorados, es notable por sus arrecifes de coral y el coral negro. La isla tiene aproximadamente 1.5 kilómetros cuadrados de tamaño y se caracteriza por tener pantanos que cubren más de tres cuartas partes de su superficie, siendo el lado sur inaccesible debido a un bosque de manglares .


El acceso a Cayo Levisa es exclusivamente por barco, con servicios de ferry que operan desde Palma Rubia. La isla permanece relativamente virgen y deshabitada, excepto por un modesto hotel de 40 habitaciones, que es la única infraestructura en la isla. La mayoría de Cayo Levisa está adornada con pantanos y manglares, mientras que una gloriosa playa de 3 kilómetros se extiende a lo largo de su costa norte, desde donde se tiene acceso directo al vibrante arrecife de coral. Con alrededor de veinte puntos de buceo para elegir, se pueden emprender aventuras submarinas y explorar los restos de antiguos naufragios que salpican las profundidades del Caribe 





En aquellos años no había ninguna edificación. 
Llegamos, nos bañamos en el mar Caribe e imitamos a un grupo de turistas francesas que se soleaban  desnudas.

Éramos estudiantes, jóvenes de confianza…. Hmmmmm.


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