Bautizos, padrinos y ahijados

  No recuerdo mi bautizo, por razones obvias….. era muy pequeño.  

Con el paso de los años 

y de manera informal me enteré quienes eran mis padrinos. Yayo, cuyo verdadero nombre era Raúl , era amigo de mis padres, carpintero de profesión y a pesar de los años tenía una constitución física envidiable. Nos visitaba con frecuencia y tenía muy buena relación con él.

Eva, mi madrina, era solo Eva, quizás para mi madre, era mi madrina, pero la sentía lejana, ajena al rol, nos visitaba muy de a poco y aunque me reclamaba que la llamase « madrina » nunca lo hice.

En la iglesia católica, los padrinos de bautizo tienen el rol de guiar espiritualmente al niño que se bautiza. Su función es acompañarlo en su fe, enseñándole las enseñanzas cristianas y apoyándolo en su vida religiosa. Además, se espera que los padrinos se comprometan a cuidar del niño en caso de que los padres no puedan hacerlo, especialmente en el aspecto espiritual.

Con el paso de los años 

…. me preguntaron si quería ser « padrino » de primero una niña, luego un varón, mi sobrino y luego de otra niña. Las chicas son hijas de alguien que consideraba mi amigo, pero la vida me demostró todo lo contrario,
Con mi sobrino-ahijado el asunto marchó felizmente, incluso viviendo con el Océano Atlántico de por medio hasta que la vida también puso las cosas en su sitio …. La relación padrino-ahijado se mantiene intacta.




Otros tres ahijados 

Los tres con « D», Daniela, Daniel y Daysi, los tres nacidos en Suecia, dos viven relativamente cerca y mantenemos comunicación constante y las tercera está residiendo temporalmente en Bolivia.



Cuba, aunque el bautismo y la figura de los padrinos siguen presentes, el enfoque puede variar dependiendo de la práctica religiosa de cada familia. Para muchos, ser padrino o madrina es un honor simbólico, vinculado más a la tradición y la cultura que a la religión, y se puede ver como una relación de apoyo .




 activamente las creencias católicas.

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