La inmersión . Ni el equipo de buceo al buzo.
Recuerdo perfectamente aquella inmersión en Sala Silvergruva. Era una oportunidad emocionante para un grupo de buceadores entusiastas que, como yo, buscaban ganar más experiencia en un lugar tan único como esa mina inundada. Nos reunimos todos llenos de expectativas, y después de ajustar nuestros equipos, el guía de buceo comenzó a dar las orientaciones necesarias para el sitio: visibilidad limitada y dos opciones claras para el descenso.
Había dos caminos: bajar pegados a la pared de roca caliza, con más seguridad aunque la visibilidad seguía siendo complicada, o lanzarse en el centro del lago artificial y explorar el fondo, lo que representaba un reto mayor debido a las condiciones del agua.
Mi compañero de buceo era un hombre seguro, o al menos lo parecía. Llevaba un traje de neopreno Mares recién estrenado, todo su equipo era nuevo y reluciente, y se veía confiado. Pero, como dicen, “ni el hábito hace al monje”. Le propuse que bajáramos pegados a la pared para minimizar el riesgo de perdernos en la baja visibilidad. Pero él, con su flamante equipamiento, prefirió bajar por el centro del lago.
Iniciamos el descenso y, apenas llegamos a unos tres metros bajo la superficie, la visibilidad realmente jugó en su contra. De repente, lo vi detenerse, mirar a su alrededor con evidente incomodidad, y sin pensarlo mucho, ascendió rápidamente. Una vez en la superficie, me miró y admitió que mi propuesta de bajar pegados a la pared tal vez era mejor.
Decidimos intentarlo de nuevo, esta vez siguiendo la pared de roca caliza. Pero a medida que bajábamos, la oscuridad y la falta de visibilidad se apoderaron de su mente. Noté cómo su respiración comenzó a acelerarse. No pasaron ni unos minutos cuando lo vi subir de nuevo, esta vez con mayor urgencia, al borde del pánico.
El buceo tuvo que ser suspendido. Su equipo de primera categoría no fue suficiente para superar los obstáculos que el entorno le impuso. Ahí recordé el refrán: “Ni el hábito hace al monje”. En este caso, “Ni el equipo de buceo hace al buzo”. La experiencia, el autocontrol y la calma valen más que cualquier equipo brillante.






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