Mini vacaciones

Fin de semana...

1. Estocolmo 

Mi vuelo estaba programado para el sábado a las 06:00, y desde donde vivo hasta el aeropuerto, además de una distancia considerable, era muy difícil e incómodo gestionar transporte.

Solución: Hospedaje en el hotel del aeropuerto, de viernes para sábado y evitarme el estrés del transporte matutino. 

Habitación cómoda con vista a la torre de control de vuelos del aeropuerto.



Previsión ingeniera: pese a estar en el aeropuerto no se escucha ruido alguno de las aeronaves despegando o aterrizando.

Noche aderezada con unas copas de cava, sushi para cenar y buena música .

Abrir los ojos a las 03:00 no me es ajeno, pero seguí en cama un rato ( una hora más ).

Ducha caliente 

Desayuno generoso con abundantes frutas y vegetales.

Una caminata hasta el control de seguridad, luego a la puerta de embarque…. despegue y setenta minutos después aterrizaba la potente nave en Copenhague.

Nota: En más de 19 años viajando en avión este fue el aterrizaje más suave que he experimentado, al punto que para cerciorarme que habíamos tocado tierra, tuve que mirar por la escotilla cercana a mi asiento, pues parecía que todavía estábamos volando.



2. Copenhague 

A las 07:30 de un sábado se muestra pulcra y vacía. Muy pocos humanos deambulan a esas horas.

Transporte al hotel ejecutado por Santi, un cubanazo, medio rechoncho, de cadenas, manillas, anillos y  reloj de oro , vistiendo de traje ( el de la víspera ), con un corazón enorme, servicial, bonachón, buena gente.

Mi habitación no estaba lista hasta las tres de la tarde, así que me fui a la han de Santi, descansamos un poco y luego fuimos a desayunar.

Mi segundo desayuno de ese día.

Tenía talleres de bailes cubanos como parte de un evento llamado Cuban Camp en Copenhague, algo así como un eco de uno mucho más grande que durante una semana habíamos realizado en el verano.

Tres horas de clases de baile ( me parecieron pocas ) y ahí concluyó mi trabajo.

Danger, otro de los profesores, me ofreció una cerveza, la primera de la tarde, pero no la única. Siguieron otras tantas, ron y wiskhy para acompañar una merienda antes de la cena.

3. Cena-reunión-reencuentro 

Aunque todos estaban invitados a la cena , fuimos solo la mitad, muchos no vivimos en Dinamarca y de los que si, solo fue Tony. 
Los que fuimos cenamos y bebimos a gusto como preámbulo de la atracción principal de la noche: concierto de Leoni Torres…
Nota: Mi presencia en Copenhague se debió a una invitación personal de la organizadora por haber redactado el contrato con el artista y haberla asesorado durante las negociaciones.



4. Concierto de Leoni Torres

Excelente, mesurado, balanceado, nostálgico, bailable….
Una experiencia de por vida y uno de los mejores conciertos de música cubana a los que he asistido desde mi niñez.


5. Entre bambalinas 

Lo que nadie ve: los músicos y nosotros los profesores del evento previo, teníamos entrada VIP, camerinos con abundante bebidas y cosas para picar.
Dimos buena cuenta de parte de aquello y salimos al salón a disfrutar del espectáculo.

¡ Y vaya qué espectáculo!¡ CONCIERTO!
Dos horas de disfrute y baile.
Amigos, risas….

6. El regreso

Mi vuelo estaba programado para el domingo a las 19:00 horas y debía entregar mi habitación a las 11:00.

Me encontré con Y & Y en un restaurante cerca de la estación de trenes y ahí entre charlas, comida y rones con cola, estuvimos hasta la hora de irnos al aeropuerto, pues salíamos en el mismo vuelo.


Pasadas las 20:00 horas del domingo ya estábamos de vuelta en el Reino de Suecia.

¿Vacaciones o trabajo ?





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