Se supone…..que todos
Me sentía preparado para una jornada de discusiones y presentaciones, pero lo que no esperaba era lo que sucedió justo después de la apertura.
La jefa, de pie frente a todos, nos pidió con tono seguro que sacáramos nuestros teléfonos móviles.
“Necesito que accedan a internet y entren a una plataforma de conteo de votos y respuestas”, dijo, sin vacilar. De inmediato noté cómo la mayoría de los presentes, casi sin pensarlo, comenzaron a sacar sus teléfonos inteligentes y a deslizar sus dedos sobre las pantallas. Algunos, incluso, ya parecían haber completado la tarea. Me quedé un segundo sin moverme, asimilando lo que ocurría a mi alrededor.
Ahí, en ese instante, me di cuenta de algo: la jefa había dado por sentado que todos tendríamos un smartphone. Como si fuera tan natural como tener un par de zapatos o una chaqueta.
No pude evitar preguntarme si alguien más, al igual que yo, sentía el peso de esa presunción. Y, ¿qué pasaba con quienes no necesitaban depender de un teléfono en su vida diaria, o que incluso, en silencio, resistían el avance de esa tecnología? ¿Qué pasaba con aquellos que preferían vivir de otra manera?
Mientras accedía a la plataforma, me quedó rondando una reflexión:
¿En qué momento el mundo empezó a asumir que todos vivimos igual?
Que todos estamos conectados y dependemos de lo mismo.




Comentarios
Publicar un comentario