Hoy por la mañana, me levanté temprano, apenas desayuné y me preparé para un día lleno de encuentros y paseos por Estocolmo con amigos que habían llegado de Estados Unidos. Gleyder y su esposa Marilyn, con quienes compartí años de estudio en la carrera de Derecho y más tarde trabajé en el mismo bufete, estaban en la ciudad. También estaba Pepe, un viejo conocido cubano, junto con su familia y la de Gleyder.
Comenzamos nuestro recorrido por algunos de los puntos más emblemáticos de la ciudad. Nuestra primera parada fue en Katarina Hissen, donde disfrutamos de las impresionantes vistas panorámicas de Estocolmo. Luego, nos dirigimos a la terraza de Mosebacke, un lugar perfecto para sentir la vibra de la ciudad mientras tomábamos algo refrescante.
A medida que el día avanzaba, exploramos el área recién renovada de Slussen, admirando las mejoras y la nueva vida que este proyecto ha traído al corazón de la ciudad. La caminata continuó hasta Kungsträdgården, un verdadero oasis urbano donde la naturaleza y la cultura se encuentran. Finalmente, nos detuvimos en Sergel Torg, un punto de encuentro clásico para locales y turistas por igual.
Después de que las chicas terminaran su sesión de compras en Nordiska Kompaniet, nos reunimos todos en la terraza de Åhléns.

El lugar era ideal para descansar y charlar sobre nuestras vidas y recuerdos compartidos. Al caer la tarde, regresé a casa para no perderme el partido de fútbol de Leandro en Kungsholmen.
Tras el emocionante juego, terminé el día sentado con Carla, navegando por la computadora y planificando nuestros próximos días.
Este reencuentro no solo revitalizó viejas amistades sino que también me permitió redescubrir y disfrutar de algunos de los rincones más queridos de Estocolmo junto a personas especiales.
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