Otro diploma, otro día
El motivo por el cual estaba sentado en la primera fila, con los ojos de mis compañeros y profesores sobre mí, era porque se me entregaría una distinción especial: el Premio al Mérito.
A lo largo de esos años en la facultad, no solo había alcanzado altos promedios, sino que también había participado activamente en conferencias, eventos y competencias y eventos artísticos que me permitieron destacar.La noticia de que recibiría este reconocimiento me llegó unas semanas antes, y aunque lo sabía de antemano, la emoción del momento era diferente. Sentía que cada minuto en el Aula Magna, cada palabra del maestro de ceremonias, se alargaba para intensificar la expectativa.
Cuando se anunció mi nombre, me levanté con calma, tratando de mantener la compostura, pero con el corazón latiendo con fuerza.
Cuando se anunció mi nombre, me levanté con calma, tratando de mantener la compostura, pero con el corazón latiendo con fuerza.
Caminé hacia el podio mientras los aplausos llenaban el recinto. Al llegar, el decano de la Facultad me entregó el diploma que simbolizaba la excelencia académica. En ese instante, sentí que el peso del esfuerzo de todos aquellos años se aligeraba.
Con el diploma en mano, volví a mi asiento en primera fila. Desde allí, miré al público, mis padres no estaban.
El Aula Magna se transformó para mí en ese momento, pasando de ser un espacio solemne y majestuoso a un lugar íntimo donde el pasado y el presente se entrelazaban.
Con el diploma en mano, volví a mi asiento en primera fila. Desde allí, miré al público, mis padres no estaban.
El Aula Magna se transformó para mí en ese momento, pasando de ser un espacio solemne y majestuoso a un lugar íntimo donde el pasado y el presente se entrelazaban.
Ese día no solo se celebraba la culminación de una carrera, sino también el inicio de un nuevo sendero en la vida, uno en el que llevaba conmigo algo más que un título, sino también la promesa de contribuir con lo aprendido a un futuro mejor.
Mi nombre, está inscripto en el Libro de Honor de la Universidad de La Habana.



Comentarios
Publicar un comentario