El número invertido
Por una incomprensible razón en aquel entonces era incapaz de escribir el
número 3 correctamente.
La maestra claudicó y dejó el asunto en manos de mi madre y esta a su vez lo pasó a la directora de la escuela.
Los números tres y ocho eran
mi dolor de cabeza, mi « no sé escribirlos ».
El proceso de enseñanza tuvo de todo tipo de momentos entre la pedagogía y la violencia contra el aprendiz ( yo, niño).
El número tres lo escribía invertido al punto que parecía una letra « E» y el ocho lo escribía en posición horizontal .



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