Charrada
Otro de los lujazos que me di. Gracias a mi amigo Arandú que me llevó a ver un rodeo mexicano de verdad, auténtico.
Los charros tomando cerveza y montando a sus caballos.
Otros bebían tequila .
Era un estallido de emociones, colores, olores, sonidos.Estaba asistiendo a una de las más auténticas manifestaciones de la cultura e idiosincrasia mexicanas.
El Rodeo mexicano.
Al final de la jornada, el maestro Antoni Hurtado me permitió montarme en su caballo.
Un magnífico caballo negro , un pura sangre.
Me advirtió, no puedes correrlo, pues está agitado de todo el trabajo en el rodeo.
Tampoco podía estar quieto porque podía afectarle el corazón después de tanta actividad.







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