Te paso a buscar…
Ese año lleganos a Campeche al mediodía. Dejamos nuestro equipaje en la residencia universitaria de la Universidad Autónoma de Campeche y nos fuimos a un centro comercial a almorzar.
Le pedí prestado el teléfono a uno de los encargados de nuestra atención y marqué el número de Zoraida.
Después de los saludos de rigor y estar seguros que estaba libre esa tarde noche ella me preguntó en qué lugar estaba….
Y me vino a buscar en su auto.
«No te fijes en el desorden del coche » jocosamente me pidió, pero era imposible no hacerlo. Tenía zapatos de baile en el asiento delantero del pasajero y algunos vestuarios y ropas de ensayo en los asientos traseros de su VW rosado, modelo clásico.
Estamos ensayando.
¿ Qué?
Si dejé a los chicos repasando las coreografías y les dije que habías llegado y que te iba a ir a buscar.
¡ Vaya sorpresa la mía!





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