Loma abajo

 Mi chivichana tenía dos robustas cajas de bolas en el eje delantero, que también era el timón . El eje era grueso para soportar el peso mío junto al de la tabla donde me sentaba que a su vez tenia acoplada como rodamiento la parte trasera de unos patines de hierro.. en fin era una chivichana fuerte .

La loma de Saco ( de la calle ) era una de las más intimidatorias de la zona, su ángulo de inclinación era tan  pronunciado que hasta los vehículos motorizados la evitaban.  En cuanto a tráfico era relativamente segura, porqué poquísimos vehículos la transitaban.



Su nivel de complejidad radicaba en que deslizarse por ella implicaba alcanzar velocidades muy altas y esto podía hacer inefectivo un frenaje a tiempo en caso de que algún obstáculo o vehículo se interpusiera durante la bajada.

Todavía se me acelera el pulso cuando pienso en aquella primera y única bajada en chivichana por La loma de Saco.

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