Sábanas blancas
De los tubos que sostenían las antenas de televisión se amarraban las sogas de las cuales se colgaba la ropa para su secado al sol. Esto se hacía en la mañana.
A media tarde, sobre las tres o las cuatros ya el astro rey había hecho lo suyo, la ropa estaba seca, limpia y olorosa y había que recogerla.
Mi función como ayudante era quitar los palillos de tendedera que sujetaban la ropa para que no se volaran con el viento. Luego descolgaba la ropa, la colocaba en una claraboya y mi madre se encargaba de doblarla.
Éramos un muy buen equipo de trabajo.






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