Tamales
Primer paso:
La jaba de yute o de otro material estaba repleta de mazorcas de maíz que había que deshojar, seleccionar las hojas en buenas condiciones para utilizarlas como molde de los tamales y las mazorcas una vez que se despojaban de las fibras de color dorado se iban remojando en agua para ablandar los granos.
Segundo paso:
Desgrane de las mazorcas, utilizando un cuchillo, se colocaba y sostenía cada mazorca en posición vertical y de arriba hacia abajo se iban separando los granos de maíz.
Tercer paso :
Moler el maíz en la maquinita de moler. El resultado de un lado era el grano triturado que formaba una pasta amarilla y del otro los jugos de los granos, utilizables para otros platos como el Majarete.
Cuarto paso
A la altura de este proceso, ya mi madre tenía el sofrito hecho y listo para añadirlo a la pasta resultante del maíz molido. En ocasiones le añadía trozos de carne de cerdo.
El aroma ya había invadido la cocina .
Quinto paso:
Montar el tamal utilizando las hojas como molde y las hebras de las hojas no seleccionadas como moldes servían para amarrar y asegurar el tamal.
Sexto paso
En una cazuela grande se cocían los tamales en agua hirviendo.
El participar en el proceso de elaboración de los tamales me hizo tomar conciencia de lo que implica el cocinar y saber apreciar el esfuerzo que hay detrás de un plato de comida.












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