Dolor y agradecimiento

 


El piso del vestíbulo y toda la entrada estaba cubierta de un mármol de color negro que lejos de ser arabescos eran las huellas de los esqueletos de moluscos y otros animales atrapados entre las capas de la dura roca.

Una corta escalera y a la derecha quedaba la recepción y expedición.

Mi madre sabía a qué doctora dirigirse.

La doctora Catriz, era una mujer elegante de pelo algo rizado, piel blanca y con una mirada y una sonrisa tan amable que transmitían tranquilidad y confianza tanto a mi madre como a mi.

« A ver mamá….¿que tiene el niño ? 

Mientras mi madre relataba los síntomas que yo tenía mi pediatra me iba auscultando con el estetoscopio….

Se sentía a ratos frío pero me tranquilizaba la idea de que era por mi bien.

« El niño lo que  tiene es…..

Luego escribía algo en una receta con su remisión para la farmacia . Era una especie de mensaje « ultra-mega-super secreto»  porque era i m p o s i b l e de descifrar y solo los médicos , enfermeras y farmacéuticos conocían su significado.



Pastillas, jarabes y en el menos agradable de los casos unos buenos pinchazos en la nalga eran la traducción de aquellos mensajes « codificados ».

Agradecimiento eterno a todos los que cuando era un niño me curaron, salvaron y me devolvieron a mi normal estado de salud….. 



….. aunque en ocasiones me haya dolido.

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