En carretera tienes que …
La guagua del campo, la ruta 59, nos dejaba en el entronque de Guara y La Ruda.
Esta vez sería el segundo pueblito el más cercano a la finca de los Llanes, lugar donde iría mi padre a trabajar.
Los hombres de la hacienda : Nicanor, patriarca, Onel , su hijo y Onelito, nieto del primero.
Guajiros recios y con los pantalones bien puestos ( como todos los que conocí durante mi infancia). Opuestos completamente a la política gubernamental que pretendía atarle de pies y manos, entre otras cosas con su ganado; vacuno bovino y caballar.
« Como la vaca o el caballo es mío, los sacrifico cuando me salga de los c……» decían … « Nadie me va a decir a mí lo que hacer o no, con lo que es mío » agregaban indistintamente.
Según la Ley de entonces … vigente aún ,el sacrificio ilegal de ganado mayor era/es un delito con severas condenas para los culpables de tales actos …. si los capturaban … Había que pedir permiso para matar un animal que era de ellos….. ¡ Impensable e inconcebible!
Nunca pidieron permisos y se comió carne de res y de caballo….
Mientras caminábamos por la carretera el largo trecho hasta la finca de los Llanes, mi padre me enseñó entre otras que:
En carretera se camina por la orilla, por el trillo y de frente al tráfico.
Si te entran ganas de orinar, te desabotonas la portañuela, te lo sacas y orinas sin detenerte. Al finalizar te volteas y verás la huella húmeda que has dejado en el asfalto.
Era como un juego….. me encantaba .



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