Lluvia
El día anterior le habíamos dado de comer maíz a « Lluvia » una yegua negra que Arandú, mi amigo mexicano, estaba terminando de amaestrar.
Ese día, casi todos los integrantes del grupo se habían ido de compras, excepto dos chicas y yo. Ellas no tenían nada que hacer y para que no se aburrieran las invité a que fueran conmigo a la finca de Arandú con el que previamente había acordado que me pasara a buscar para seguir viendo el adiestramiento de caballos.
Pasamos una mañana genial, comiendo carne a la parrilla , bebiendo y conversando.
Después de dormir una siesta. Le dije a Arandú que me ensillara a « Lluvia » que la quería montar frente a mis compañeras de baile.
Lluvia estaba un tanto inquieta y con mucha energía por el maíz que había comido el día anterior. Tampoco estaba del todo lista para ser montada o lo más probable era yo el que no estaba listo.
Me subí a la montura, agarre las riendas con firmeza e hice un sonido con la boca similar al de « tirar » un beso…..
Fue lo último que recuerdo.
Cuando abrí los ojos, yo estaba en la tierra con un serio dolor en el tobillo izquierdo y Lluvia estaba a varios metros de mi.





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