Comparsero



 Nunca quise bailar en la comparsa de la FEU porque el director que estaba en aquel entonces no era de mi agrado en lo personal. Luego, con el tiempo, tuvimos una relación normal, nos saludábamos y tal, pero en aquel tiempo no me agradaba porque lo consideraba una persona muy arrogante. Quizás era una transposición de lo que representaba cuando hacía los bailes folclóricos. Era el principal solista del Conjunto Folclórico Nacional, y cuando realizaba Changó demostraba esa arrogancia, y quizás transpoló ese carácter hacia la vida real. Con el tiempo su carácter se ablandó, pero bueno. En aquel entonces no quería bailar en la comparsa de la FEU a pesar de ser integrante de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Universitaria.





Me decidí a bailar en una comparsa que no tenía mucho que ver directamente con la universidad, no tenía nada que ver. Era la comparsa que representaba al Cotorro, pero su coreógrafo y director, que en paz descanse, Rafa Eractola, sigue siendo uno de mis principales coreógrafos, era el que iba a hacer la coreografía. Estos son los elementos iniciales.




Bueno, nos reuníamos en Cotorro para prepararnos antes de ir a los carnavales en horas de la tarde. Teníamos ahí algo de comer: pollo, arroz con gris y tal, en cajita, en la famosa cajita cubana. Y tomábamos cerveza, mucha cerveza. Ya cuando íbamos a los carnavales, estábamos, o al menos yo estaba, en un estado de intoxicación alcohólica bastante avanzado que me permitía, o me precisaba, tomar un descanso.







En uno de esos descansos, nos recostamos en el malecón, el bailarín que bailaba delante de mí y yo, y nos quedamos dormidos. La comparsa salió, y cuando escuchamos las primeras notas musicales de la coreografía, nos despertamos y salimos corriendo para incorporarnos. El hecho no pasó a mayores, pero fue una anécdota curiosa: nos quedamos dormidos antes de empezar a bailar en los carnavales.




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