Rutina de un martes cualquiera.

 Ayer fue un día tranquilo en el trabajo, sin demasiada actividad. Me dediqué a resolver un par de asuntos administrativos y a reorganizar el horario de los instructores en el gimnasio. Aproveché también para echar un vistazo al estado del equipamiento y asegurarme de que todo estuviera en orden. Entre una cosa y otra, encontré tiempo para hacer algo de ejercicio, pero en general, el día transcurrió sin grandes sobresaltos.

 



La calma se mantendrá hasta que comiencen las clases que tengo programadas para las últimas semanas de enero. Estoy preparando dos grupos: uno de niños de 9 a 12 años y otro que se reunirá por las tardes. Además, tengo planeadas sesiones de orientación para las personas interesadas en aprender a usar las máquinas del gimnasio y establecer rutinas básicas según sus objetivos. Algunos quieren bajar de peso, otros ganar musculatura, y muchos buscan mejorar su condición física o simplemente su calidad de vida. Me gusta sentir que mi trabajo puede marcar una diferencia en sus vidas.




Al final de la jornada, regresé a casa como de costumbre. El transporte público en Estocolmo se comportó sin contratiempos, y tras una hora y media de viaje, llegué a mi destino. La nieve sigue siendo la reina del paisaje en esta época, pero estoy mejor preparado que el año pasado, cuando tuve una caída el 4 de enero. Ahora uso pinchos en los zapatos, lo que me da mayor seguridad al caminar.


Ya en casa, cociné algo sencillo pero delicioso: un arroz con embutido navideño. Aquí lo llaman así porque tiene un sabor especial, con notas de canela y bacon. Tras cenar, me acomodé para terminar un capítulo de la serie que estoy viendo, Lioness. Es una buena forma de desconectar antes de dormir.







La noche fue tranquila, con un sueño reparador, y esta mañana me desperté con la misma calma que cerró el día anterior. 


Aún no he desayunado, pero me siento bien. Estoy listo para salir al trabajo con tiempo de sobra, como siempre lo hago. Salgo con tres horas de anticipación para evitar cualquier estrés por retrasos o imprevistos en el transporte. La distancia hasta mi centro laboral es considerable, pero con esta rutina he aprendido a llevarlo sin agobios.


Así comienza este miércoles 8 de enero de 2025, con tranquilidad, tiempo suficiente y la sensación de estar preparado para lo que el día traiga.

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