Cosas curiosas de Suecia
Hace unos días decidí darme una vuelta por Estocolmo, no porque tuviera algo importante que hacer, sino porque a veces me gusta fingir que soy turista en la ciudad. ¿Por qué no? Con tanto detalle curioso, siempre hay algo que aprender y, a veces, reírse un rato.
Primero, me puse mi abrigo favorito. Ese que tiene cremallera que se abre tanto por arriba como por abajo. La primera vez que lo usé no entendía por qué necesitaba abrirlo por abajo. ¿Qué soy yo, un pez? Pero luego descubrí su utilidad: poder caminar rápido sin que el abrigo te limite el movimiento de las piernas. Ingenioso, aunque tengo que admitir que un día me lo abrí tanto por abajo que parecía una especie de superhéroe con capa, pero bueno, en Suecia nadie se fija mucho en lo que haces, así que pasé desapercibido… creo.
Llegué a la estación del metro, y como siempre, admiré las puertas dobles de los vagones que se abren hacia ambos lados del andén. Esto me fascina. Es como si los trenes dijeran: “¡Vamos, no hay excusas, entra por donde te dé la gana!”
Pero lo mejor de todo es que cada vagón tiene un puesto de conductor en ambos extremos. Así que si el tren decide ir en reversa, no hay problema. Suecia piensa en todo. A veces me imagino al conductor decidiendo cambiar de dirección solo porque sí: “Eh, ¿por qué no? ¡A darle emoción al día!”
Al salir del metro, me topé con un ascensor. No uno cualquiera, ¡no! Este ascendía en diagonal. Sí, diagonal, como si estuviera en una película de ciencia ficción. Y además tenía dos puertas: una adelante y otra atrás. Me sentí tan sofisticado entrando a ese ascensor que, por un momento, pensé que debería llevar un esmoquin para estar a la altura. Eso sí, cuando traté de entender por qué necesitaba dos puertas, me di cuenta de que es solo para que nadie tenga que caminar de más. ¡Aquí ni los pasos se desperdician!
Luego, entré a un supermercado para reciclar unas botellas y aprovechar el sistema de “pant”. Es fantástico: metes tus botellas en una máquina, y esta te da dinero. Bueno, no dinero real, pero un cupón que puedes usar para comprar más cosas. Es como si te pagaran por ser ecológico. Eso sí, una vez me emocioné tanto metiendo botellas que casi intento meter mi termo de café. Por suerte, la máquina no se lo tragó. Suecia tiene paciencia conmigo.
Con mi cupón en mano, decidí comprar un poco de pan y, claro, pasarme por los casilleros refrigerados. ¡Esto es otro nivel! Puedes recoger tus compras online y mantenerlas frescas hasta que llegues. Yo no tenía compras pendientes, pero metí mi botella de agua ahí para probar. Funciona. ¡Fría como si la hubieran sacado del Polo Norte!..
Para terminar el día, decidí tomar un tren de cercanías. Estos trenes tienen puertos USB para cargar el móvil, pero como mi teléfono estaba al 80%, pensé: “No lo necesito, pero lo usaré para sentirme moderno.” Mientras lo conectaba, miré a los asientos y recordé que algunos son giratorios. La primera vez que vi eso, me mareé de tanto girar. Es que uno no puede resistirse a probar estas cosas. Claro, terminé como niño pequeño que no sabe cuándo parar.
De regreso a casa, ya de noche, me di cuenta de que hasta las calles están diseñadas para el frío. Algunos pasos de peatones tienen calefacción bajo el pavimento. ¡Calefacción en el suelo! Si esto no es pensar en el bienestar de la gente, no sé qué lo sea. Aunque a veces me pregunto si la nieve se siente mal porque no tiene oportunidad de quedarse ahí.
Finalmente, llegué a mi edificio, donde el interruptor del baño está fuera de la puerta. Esto aún me intriga. La primera vez que lo vi, pensé que era una broma sueca: “A ver si adivinas cuál es el botón correcto.” Pero no, es práctico. Solo que un día, alguien travieso apagó la luz mientras yo estaba dentro. Desde entonces, aseguro la puerta antes de entrar. Por si acaso.
Y así es Suecia, amigos. Un país donde todo tiene sentido, pero te reta a descubrirlo. Cada día aquí es una aventura llena de aprendizajes y risas. Y lo mejor de todo: siempre puedes contar con un abrigo con cremallera doble para sentirte elegante mientras exploras.








Comentarios
Publicar un comentario