La leña



 

Durante mi juventud en Cuba, la televisión era una ventana al mundo. A través de esas imágenes llegaban fragmentos de una vida completamente distinta, como la de los países fríos donde la nieve cubría los techos y la gente cortaba leña para encender el fuego. Ese simple acto de cortar leña me parecía casi mítico. ¿Quién no se sentiría como un personaje de una novela rusa, de pie en medio del bosque, hacha en mano? Claro, en Cuba eso era impensable: el calor caribeño no invita a encender hogueras, y lo más cercano a cortar algo eran los machetes en el campo. Pero en mi mente de joven curioso, cortar leña se veía como una mezcla de actividad física, ritual y aventura.


Cuando me mudé a Suecia, esa fantasía de mi adolescencia se convirtió en una posibilidad real. Suecia, un país de bosques interminables y temperaturas bajo cero, me presentó la oportunidad perfecta. No sé si era la idea de sentirme parte de esa vida nórdica, o simplemente un deseo reprimido de probar algo nuevo, pero cuando me invitaron a participar en el proceso de cortar leña, acepté sin dudarlo.






El día comenzó temprano, en una cabaña en el bosque, con el aire tan frío que cada respiro parecía una pequeña nube. El dueño del lugar, un sueco robusto con manos de madera —porque aquello no podían ser manos normales—, me entregó un hacha y me explicó las reglas básicas. “Mantén los pies separados, apunta al centro del tronco y, por amor a Odín, no te cortes un pie.” Risas nerviosas de mi parte.


Primero vino la tala del árbol. Aunque mis expectativas incluían una caída dramática y cinematográfica, la realidad fue más bien un proceso técnico. Aprendí a cortar en un ángulo para dirigir la caída del árbol, algo que tiene menos de heroico y más de matemática aplicada. Aun así, cuando el árbol finalmente cayó con un crujido que parecía sacado de una película de desastres, sentí una pequeña victoria personal.


Después vinieron las ramas gruesas. Aquí descubrí que los suecos no solo son eficientes, sino también algo poéticos. “El árbol vive para dar calor, pero hay que respetarlo”, me dijeron. Mientras tanto, yo luchaba con una rama particularmente testaruda, que parecía tener más ganas de sobrevivir que yo de seguir cortando.


El verdadero reto llegó con los tocones. Aquí es donde comprendí por qué cortar leña es considerado un ejercicio físico completo. No es solo cuestión de fuerza; es precisión, ritmo y, sobre todo, paciencia. Al principio, el hacha parecía tener vida propia, desviándose cada vez que intentaba un golpe certero. Pero después de unos cuantos intentos fallidos (y una buena cantidad de risas del sueco robusto), comencé a entender el movimiento: levantar el hacha con firmeza, apuntar al corazón del tocón y dejar que la gravedad hiciera el resto.






El momento más satisfactorio fue partir el primer tronco por la mitad. El sonido seco del golpe y la visión de la madera cediendo bajo mi esfuerzo fueron casi terapéuticos. Pensé: Esto sí que es mindfulness. No hay nada como enfocarte en partir madera para olvidar las preocupaciones de la vida.


Ya al final del día, con los músculos doloridos pero el orgullo intacto, nos sentamos junto a la hoguera. Allí, viendo cómo la leña que yo mismo había cortado alimentaba las llamas, sentí una conexión especial con el fuego, el bosque y la historia de la humanidad. Desde los primeros homínidos hasta los suecos modernos, todos compartimos este rito de transformar un árbol en calor.





Eso sí, no puedo terminar sin mencionar que al día siguiente descubrí músculos que no sabía que tenía. Cada paso me recordaba que cortar leña no es solo una actividad física, es una declaración de guerra contra la pereza. Y, honestamente, nunca me he sentido tan satisfecho perdiendo una batalla contra un pedazo de madera.


Hoy, cada vez que enciendo una hoguera con leña cortada por mis propias manos, sonrío al recordar esa experiencia. Más allá del esfuerzo, me llevé una valiosa lección: a veces, los sueños más simples —como cortar leña en un país frío— son los que más calor nos dan, en todos los sentidos.




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